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    TIEMPOS DE RUIDO PARA LOS OÍDOS

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    Maiden
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    TIEMPOS DE RUIDO PARA LOS OÍDOS

    Mensaje  Maiden el Jue Sep 23, 2010 11:43 pm

    El ruido de las grandes urbes acosa a nuestro
    sentido auditivo, y son los adolescentes quienes presentan mayor riesgo a
    experimentar daño, pues además escuchan música a gran volumen con
    audífonos (cascos) o en bares. Tome conciencia del problema y prevengase

    No sólo las calles de las ciudades modernas son mucho más ruidosas
    de lo que eran hasta hace unas cuantas décadas, sino que el
    bombardeo de sonidos se propaga hacia sitios que en otros tiempos podían
    proporcionar un poco de descanso a este sentido, como restaurantes,
    gimnasios e incluso en los hogares.

    Particularmente, gran cantidad de jóvenes se exponen de manera
    considerable y constante a fuentes de ruido cuyo efecto puede ir del
    simple aturdimiento a la generación de "zumbidos" persistentes
    (tinitus) o sonidos (acúfenos) e incluso pérdida parcial de la
    audición. Así, equipos estereofónicos a todo volumen, uso de
    audífonos (cascos) y reproductores portátiles de música, así como asistir a
    conciertos de Rock o Pop y a clubes nocturnos son graves factores de
    riesgo que incrementan el sobreesfuerzo al que el oído se ve sometido
    en las grandes ciudades.

    Para evitar estas dificultades, lo más recomendable es conocer las
    causas del problema, a fin de tomar las medidas preventivas para
    cuidar este importante sentido y conservarlo en buenas condiciones
    durante la mayor parte de nuestra vida.

    No se ve, pero se siente

    Los seres humanos tenemos la capacidad de distinguir sonidos de
    distinta naturaleza, siendo muchos de ellos relajantes o suaves, pero
    también molestos, desagradables o incluso tan intensos que lastiman
    nuestros oídos; con base en este criterio y un poco de observación es
    posible distinguir cuáles son las fuentes de ruido más peligrosas y,
    por tanto, en qué momento este sentido se encuentra en peligro.
    Todo lo que escuchamos es medible en decibelios (dB), escala en la
    que cada tres unidades se duplica la energía sonora percibida. Aunque
    la audición puede variar si el sonido es grave o agudo, el rango del
    oído humano tiene dos umbrales, el de audición (0 dB), y el de dolor
    (120 dB). A mayor potencia del sonido, menor es el tiempo que resulta
    tolerable.

    Para saber cuál es el nivel de sonido en que nos encontramos, es
    posible contar con algunas referencias: la intensidad del sonido
    generado en una conversación ordinaria es de 60 dB, mientras que la
    de una pistola para el cabello es de 80 dB; cuando el nivel de ruido
    ambiental supera los 90 dB resulta difícil oír lo que otra persona
    está diciendo, incluso si grita.

    Una banda de Rock toca música en un nivel 100 a 120 dB, que es la
    misma cantidad de ruido procedente de un avión grande a una distancia
    de 30 metros; cuando el volumen de ruido es así de alto, la mayoría
    de las personas lo encuentran molesto, y si la intensidad del sonido
    supera los 130 dB se percibirá dolor en los oídos.

    En caso de que la intensidad del sonido rebase los 140 dB, la
    capacidad de audición se afectará permanentemente, incluso después de
    sólo unos segundos de exposición, y cuando el ruido alcanza 180 dB,
    como al estar cerca de una explosión generada por cohetes, el oído
    se dañará para siempre debido a lesiones en el tímpano.

    Partiendo de este punto, en muchos países se han creado normas en
    las que se establece que el ruido en el centro de trabajo o escuela
    no debe superar los 85 dB, ya que el oído humano puede tolerar esta
    intensidad durante 8 horas al día sin dificultad. Empero, si bien es
    cierto que existe mayor conciencia sobre este aspecto, también es
    posible afirmar que cada vez hay mayor exposición a altos volúmenes
    de sonido procedentes de distintas fuentes, mismas que procedemos a
    mencionar.

    Discotecas y conciertos

    A través de estadísticas y pruebas clínicas de audición, se estima
    que los jóvenes de 18 a 25 años de edad, en estos inicios del siglo
    XXI, se encuentran tres veces más expuestos al ruido durante su
    convivencia que sus similares durante el decenio 1980-1990, siendo la
    causa principal los clubes nocturnos, bares y conciertos.

    La música a alto volumen de las discotecas (que supera ligeramente
    los 100 dB) puede ser una amenaza para la capacidad de audición de
    los adolescentes, pues se ha comprobado una y otra vez que después de
    pasar la noche en los centros de moda es común experimentar zumbido
    en los oídos u otros problemas auditivos, al grado de que entre 82% y
    76% de las personas en dichas circunstancias experimentan alteraciones e
    incluso disminución en su capacidad de audición.

    Lo curioso es que alto porcentaje de chicos encuestados han
    aceptado que, durante su estancia en discotecas, les parecía molesto
    el volumen de la música, pese a lo cual decidieron permanecer en el
    lugar. Al parecer hay dos motivos para explicar esto: el primero es
    de tipo social, pues los jóvenes sienten que deben quedarse con su
    núcleo de amistades y asistir con ellos a los lugares de moda; el
    segundo, que es meramente clínico, radica en que los efectos de
    exponerse al ruido constantemente llegan a manifestarse hasta después
    de pasados algunos años.

    Por su parte, los conciertos de Rock u otros géneros musicales
    pueden dañar seriamente el sentido auditivo, ya que si bien su
    duración es menos larga que una velada, la presión del sonido es
    siempre demasiado intensa, al grado que por momentos puede rebasar los
    120 dB (recientemente, un concierto del grupo británico Oasis alcanzó
    los 143 dB en su momento culminante).

    Si consideramos que al escuchar música durante un periodo
    prolongado (2 a 4 horas) no se deben superar los 85 o 95 dB, es de
    imaginarse que el resultado de exposiciones tan fuertes como se dan
    en este tipo de espectáculos puede ser catastrófico para el oído,
    pese a lo cual se tiende a utilizar volúmenes cada vez más altos,
    debido a que la tecnología digital y la alta fidelidad eliminan
    distorsiones y permiten mayor potencia.

    Gimnasios

    Los niveles de ruido más elevados de una calle transitada alcanzan la
    sorprendente cifra de 120 dB, hecho que ocurre cuando la sirena de
    una ambulancia o patrulla se enciende. Pero si escuchar ese sonido es
    molesto, lo cierto es que diversos estudios para medir el ruido se
    han topado con que los centros para practicar ejercicio bajo techo
    pueden alcanzar hasta los 105 ó 110 dB durante lapsos de 30 minutos a
    una hora.

    Es el caso de un estudio realizado en Estados Unidos durante el
    decenio 1990-2000, en el que se encontró que las pruebas de spinning o
    de ejercicios aeróbicos promedian un ruido de 90 a 100 dB, y en algunos
    centros (los más modernos) se superaron incluso los 120 dB.
    La excusa para utilizar estos volúmenes de ruido consiste casi
    siempre en que la música alta produce un rendimiento físico más
    adecuado; empero, un estudio reciente efectuado por el Institute of
    Working Life, de Suecia, demostró a través de la observación de dos
    grupos distintos que los participantes realizaron exactamente el mismo
    esfuerzo aunque la música estuviera a un nivel menor del promedio. La
    conclusión a la que llegaron: no existe ningún motivo por el que
    el ejercicio físico deba ser poco saludable para los oídos.

    Restaurantes

    Los bares modernos pueden hacer que la cena sea una experiencia muy
    ruidosa y poco benéfica para el oído, de acuerdo a una investigación
    publicada por la revista británica New Scientist, en la que se
    realizaron mediciones al interior de los sitios más populares de
    Londres; de hecho, la investigación arroja resultados tan asombrosos
    que se recomienda a los camareros, incluso los clientes habituales,
    utilizar protectores para los oídos en forma habitual.

    La mayoría de los centros de reunión estudiados ni siquiera
    contaban son música ambiental, pese a lo cual el sonido promedio era
    de 88 dB y en ocasiones se alcanzaron los 97 dB. La razón de estos
    alarmantes resultados podría ser el estilo arquitectónico de los
    restaurantes de moda: suelos y techos de hormigón descubiertos que
    pueden hacer que las habitaciones sean increíblemente ruidosas, ya
    que los sonidos de las conversaciones se reflejan en paredes y suelos
    con una pérdida de energía muy pequeña.

    De acuerdo al artículo, los restaurantes tradicionales son mucho
    más seguros para nuestra audición, pues las alfombras, manteles y
    cortinas contribuyen a absorber los sonidos y, por tanto, tienen un
    ambiente más saludable en lo que respecta al ruido.

    Equipos de sonido

    Escuchar música es una experiencia fantástica para los jóvenes: el
    sonido "se siente" en el ambiente y la verdad es que hace que uno se
    alegre. Sin embargo, después de exponerse a música alta durante
    tiempo prolongado puede generar zumbidos y, gradualmente, alteraciones
    en el oído y pérdida de audición.

    Se sabe que los equipos estereofónicos pueden alcanzar niveles de
    hasta 112 dB, por lo que cualquier persona, joven o mayor, que decide
    escuchar sus canciones favoritas a ese nivel por largo periodo de
    tiempo, dañará sin duda alguna su capacidad de audición.

    Asimismo, los sistemas portátiles reproductores de casette (walkman), disco
    compacto (discman) o archivos mp3 pueden crear, a través de los audífonos (cascos), un
    nivel de sonido equivalente a 110 dB; lo aconsejable es no utilizar toda
    la potencia que proporcionan estos sistemas, ya que, como
    referencia, diremos que en los lugares de trabajo con los mismos
    niveles de ruido sólo se debe estar sometido a esta intensidad
    durante un minuto y medio o un poco más si se utilizan protectores
    para los oídos.

    Finalmente, se ha encontrado que la radio del automóvil ha
    contribuido a empeorar el panorama para los oídos, ya que los usuarios
    suelen subir mucho más el volumen de estos sistemas que como hacen con
    los equipos estereofónicos en casa, a fin de ahogar el ruido del
    motor, el viento o la calle.

    Además, al comparar las condiciones de espacio, las bocinas en un
    vehículo se encuentran mucho más cerca de los oídos cuando se está en
    el automóvil que en la sala de la casa, por lo que la intensidad de
    estos sistemas de sonido puede oscilar sin dificultad entre los 84 y
    108 dB.

    En todos estos casos se favorece el empleo de volúmenes más altos
    debido a la fidelidad alcanzada gracias al sonido digital, que
    permite que la distorsión sea mínima, incluso cuando se sube mucho el
    volumen. Sin embargo, lo más sano para los oídos es que la potencia
    que se maneje sea moderada y que el periodo de exposición al ruido
    excesivo sea mínimo en todo momento.

    Electrodomésticos

    Si se piensa que el bombardeo de ruido termina al llegar a casa, la
    verdad es que no ocurre así. Radio, televisión, aspiradora, horno,
    campana de cocina, lavadora, secadora, juegos electrónicos o
    ordenadores son herramientas que generan importante cantidad de
    ruido que nuestros oídos recogen dolorosamente.

    Así, podemos citar que los juguetes infantiles con sonido pueden
    alcanzar niveles de 110 dB o superiores, que un cortacesped puede
    rebasar los 130 dB y que, en general, los electrodomésticos crean
    ruidos de 90 dB de intensidad; todo esto genera paulatinamente
    problemas de audición sin que nos demos cuenta.

    Por si fuera poco, este bombardeo sonoro genera inquietud,
    nerviosismo e interrumpe el sueño de los miembros de la familia, de
    modo que además de los problemas a la audición, el abuso puede
    generar otras dificultades a la salud, como estrés, sueño poco
    reparador e insomnio.

    Cuidados para los oídos

    Los oídos son una parte muy delicada de nuestro organismo que
    requieren cuidados especiales para evitar los estragos ocasionados por
    sonidos demasiado intensos. Los consejos para procurar su salud, con
    base en investigaciones como las antes citadas, son los siguientes:

    Ya que la mayoría de la gente no puede vivir sin música,
    sólo hay que hacer pequeño esfuerzo para disminuir el riesgo en
    forma considerable. Por ejemplo, se puede reducir poco a poco el
    volumen de la televisión, equipo estereofónico o reproductores de
    sonido que utilicen audífonos (cascos).


    Se recomienda utilizar tapones para los oídos en los
    conciertos de Rock o centros nocturnos. Además, es importante no
    permanecer demasiado tiempo cerca de los altavoces.


    Es normal escuchar música muy fuerte en el equipo
    estereofónico del automóvil, debido al ruido producido por el motor
    o el que se genera en la calle, por lo que se debe tener especial
    cuidado para no subir de más el volumen inconscientemente.


    Se aconseja acudir a restaurantes y centros de reunión con
    bajas emisiones de ruido, preferentemente en aquellos con acabados
    que absorban los sonidos (alfombras, decoraciones con telas y
    cortinas) y donde no se tenga música o televisor de fondo a muy
    alto volumen.


    En casa, se pueden ajustar silenciadores a los
    electrodomésticos grandes, en tanto que a los pequeños se les puede
    colocar hule espuma para reducir el ruido. También se deben
    mantener apagados todos los aparatos que no se utilicen.


    La decoración del hogar puede recurrir a cortinas que
    absorban el sonido, al igual que alfombras, losetas de vinilo o
    linóleo.


    Los agujeros y grietas de las puertas y ventanas de la casa
    deben sellarse para mantener el ruido en el exterior.


    Se recomienda utilizar tapones para los oídos al emplear
    herramientas demasiado escandalosas, como el cortacesped


    Si se trabaja en entornos ruidosos, se debe tener especial
    cuidado con la audición; no sólo es útil recurrir al uso de
    protecciones para los oídos, sino que se debe hacer énfasis en
    aislarse de sonidos molestos al llegar a casa o viajar en
    automóvil.


    Ante todo, si al encontrarse en cualquier lugar se detecta
    ruido que genera un zumbido o sensación de hormigueo en los oídos,
    hay que alejarse de la fuente de sonido.

    Al margen de esto, otros consejos que bien vale la pena seguir son
    los siguientes:

    No emplear bastoncillos o hisopos de algodón para limpiar
    la parte interna de los oídos, ya que se puede dañar el tímpano o
    empujar el cerumen hacia el interior del canal auditivo y aumentar
    la producción de cera.


    Tampoco se recomienda introducir los dedos o la toalla en
    los oídos, pues también pueden empujar la cera hacia el tímpano y
    dañar la piel.


    No introducir objetos ni agua sucia en el oído, ya que se
    pueden producir infecciones que desemboquen en problemas de
    audición.

    Sabemos que la acumulación de cerumen en los oídos no es
    agradable, pero los oídos necesitan esta sustancia para lubricar la
    piel del conducto auditivo y para transportar polvo, suciedad y células
    muertas al exterior. Si se necesita limpiar el canal auditivo, es
    mejor envolver un trapo ligeramente húmedo alrededor del dedo índice y
    con él lavar con cuidado, mediante movimientos circulares.

    Finalmente, sólo hay que recordar que vale la pena acudir al
    médico otorrinolaringólogo cuando se detecten silbidos o zumbidos
    dentro de los oídos, dolor en el canal auditivo, sensación de que hay
    algodón dentro de éste o dificultad para escuchar después de que se
    ha expuesto a música con volumen alto; también cuando la producción
    de cerumen parece más abundante de lo normal. Es por nuestro bien y
    para resguardar a este importante sentido que nos ayuda a
    relacionarnos con el exterior.
    www.saludymedicina.com.

      Fecha y hora actual: Lun Dic 18, 2017 5:09 am